PRECES

Tú que, en el seno de María Virgen, desposaste místicamente la humanidad con la divinidad …

Tú que, al unirte a nuestra naturaleza mortal, destruiste la muerte introducida por el pecado …

Tú que, en el seno de María Virgen, desposaste místicamente la humanidad con la divinidad

Tú que, al unirte a nuestra naturaleza mortal, destruiste la muerte introducida por el pecado

tú que eres inmutable, danos siempre firmeza a nosotros que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y las horas, enseñanos a contar nuestros días y a aprovechar de todo el tiempo que nos das para darte honor y gloria siempre

Tú que quisiste que tus padres te buscaran durante tres días,
— enséñanos a buscarte a tí en el rostro de los demás y en la Santa Eucaristía cada día y a buscar siempre primero el reino de Dios y su justicia.

Que tu gracia, Señor, nos acompañe siempre.
Cristo salvador, deseado de todos los pueblos, 
— haz que tu Evangelio llegue a aquellos que aún no han oído la palabra de vida y atrae a ti a todos los hombres. 

Cristo Señor, haz que tu Iglesia se dilate por el mundo y arraigue en los pueblos, 
— para que en ella se congreguen los hombres de toda lengua y nación. 

Rey de reyes, dirige la mente y la voluntad de los que gobiernan, 
— para que procuren la justicia y trabajen por la libertad y la paz de las naciones. 

Tú quien eres nuestra única heredad
— no permitas que ninguno de nosotros que fuimos adquiridos por tu sangre viva alejado de ti.

Tú que quieres ser adorado en una doble naturaleza,
— haznos partícipes de tu divinidad.

Tú que, hecho carne, restauraste la naturaleza humana deteriorada por la muerte,
— concede la plena salvación a los difuntos
y arranca cualquier cosa que nos pueda conducir a la muerte espiritual

Escucha a tus hijos, Padre santo.
Socorre, Señor, a los que te desconocen y te buscan a tientas;
— oriéntalos con la luz vivificante de Cristo.

Mira con amor a los que te adoran como único Dios y te esperan como juez en el último día;
— sé propicio con ellos, Señor, y con nosotros.

Acuérdate de aquellos a quienes das la vida, la luz y todos los bienes;
— que nunca se encuentren lejos de ti.

Guarda bajo la protección de tus ángeles a cuantos van de camino,
— y líbralos de la muerte imprevista y repentina.


Tú que manifestaste tu verdad a los fieles difuntos mientras vivieron en la tierra,
— condúcelos a contemplar la hermosura de tu rostro

Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia y la nuestra, a fin de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con tu ayuda podamos dedicarnos a tu servicio y con tu protección de todo mal vivamos confiados y sin miedo.

Dios omnipotente y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como hostia viva

Escucha, Señor, nuestras súplicas y protégenos durante el día y durante la noche; tú que eres inmutable, danos siempre firmeza y confianza rn tu protecdción a los que vivimos sujetos a la sucesión de los tiempos y las horas



Oh, Dios, que prometiste permanecer en los rectos y sencillos de corazón, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar en nosotros.

Protege, Señor, con amor continuo a tu familia, para que, al apoyarse en la sola esperanza de tu gracia del cielo, se sienta siempre fortalecida con tu protección